Entre 10.000 y 15.000 personas se espera que se reúnan el próximo sábado 1 de enero en la tradicional verbena del oriente de Cali en el barrio Ulpiano Lloreda, un evento que tiene en alerta a las autoridades sanitarias debido a las aglomeraciones que seguramente habrá en medio del preocupante incremento de casos positivos del covid-19 que se están evidenciando en la ciudad.
Aunque algunos expertos médicos como la doctora Lina Triana, presidenta de la Asociación Colombiana de Sociedades Científicas, criticó el comportamiento de algunos ciudadanos que andan de fiesta sin usar las medidas de bioseguridad, las autoridades caleñas confirmaron que la fiesta del sector de Ulpiano Lloreda está autorizada y estará acompañada.
“Estamos de fiestas y al parecer se nos ha olvidado que la covid-19 no se ha ido, aquí está con nosotros con nuevas variantes y vemos gente en la calle sin tapabocas y feliz. Tenemos que ser responsables de cuidarnos y cuidar a mi comunidad y mi familia con el uso del tapabocas, el distanciamiento social y el lavado de manos, porque recordemos que cuando me contagio puedo tener los síntomas a los 14 ó 21 días y no queremos comenzar el 2022 con servicios de urgencias llenos, capacidad de las UCI a rebosar. Así que vamos a protegernos para que comencemos el año sin tragedias ni muertes en los hospitales y en nuestro entorno”, recomendó la doctora Triana.
Por su parte, el secretario de Seguridad de Cali, Carlos Soler, aseguró que sí o sí la celebración se va a realizar y el Estado no tiene la potestad de prohibirla, por lo que la decisión más sensata fue destinar personal de la Administración municipal para que haga acompañamiento y adelante jornadas pedagógicas en el sector, de manera que no se desborde la verbena.
“La fiesta está autorizada y acompañada, calculamos entre 10.000 y 15.000 personas, vamos a hacer un trabajo biorresponsable por la preocupación del covid y vamos a acompañar con 1000 miembros de la Policía comunitaria para posibilitar que esto se haga con toda la seguridad del caso”, señaló el funcionario.
Frente a los cuestionamientos de por qué no cancelar el evento, el secretario advirtió que “aquí hay que tomar una decisión. Si alguien me da una fórmula para contener a 15.000 personas que quieran salir al evento, la colocamos en un papel porque es que con 5000 policías no tengo esa capacidad. Entonces en lugar de decir no, estamos diciendo sí, pero con bioseguridad, porque no es una decisión arbitraria, es una decisión pensada en que eso va a pasar sí o sí y el Estado debe estar regulando, pero no puede prohibir una movilización social”.
