Durante muchos años preparó sus miembros superiores y la elasticidad del cuello. El bíceps lo fue robusteciendo desde la infancia y con la adolescencia se hizo firme y fuerte. Era todo un arma. Cargó agua y comida, vendió cocos y luego practicó con una bolsa de arena. En Barrancabermeja no había ambiente para campeones. Veía a Barranquilla y de un momento a otro se fue a buscar la corona. Subió muchas veces, unas perdió, pero su promedio fue bueno. Y por fin llego lo que había soñado durante años: el combate por el título nacional.
El Coliseo Elías Chewgin fue el sitio escogido para disputar el título de welter junior. Luis ‘Pantallita’ Quiñones había ganado 10 peleas por nocaut, perdió esa noche y el sábado lo enterraron. Así se acaba con la vida de estos jóvenes y especialmente este púgil a quien le entregaron $1.000.000 por el combate y que su entrenador dice que lo recibió su hermana. Quiero señalar dos mensajes mediáticos: el del presidente Petro y el alcalde Pumarejo: ambos envían mensajes de duelo a la familia Quiñones y lamentan este suceso del joven colombiano.
Debo pensar en estos cinco años en Barranquilla. Dormía en el gimnasio y así podía entrenar; muchos obstáculos persiguiendo sus fantasías y sueños. Cómo se alimentaba y qué aporte calórico tenía este joven con ganas de ser campeón. ¿Alguien vigilaba su dieta? Además del entrenamiento, qué pasatiempo disfrutaba. ¿Existía algún colegio en el que le enseñaran las primeras letras, aunque fuera con guantes? ¿Cómo cuidaban su personalidad? ¿Había algún entrenador profesional conductual? ¿Cómo fueron las últimas seis semanas de ‘Pantallita’? ¿Hubo alguna riña en este tiempo?
Fue elegido por su resistencia de campeón como “sparring” para que boxeadores de mayor peso practicaran con el compañero. Busqué e investigué y no pude encontrar registro de Quiñones. Revisé la pelea y le pedí a un experto que me la contara; no vimos un solo golpe contundente que explicara la caída de Quiñones. Solo el jab del contrincante que entró muchas veces acumulando puntos. Es este golpe suficiente para desencadenar en forma aguda un hematoma intracerebral. Hay muchas dudas con este periodo final.
En el boxeo y otros deportes es frecuente que ocurra el síndrome del segundo impacto. En un periodo corto, un deportista vuelve a enfrentar a otro contrincante y no ha habido tiempo para que se recupere de los golpes recibidos en el combate anterior. El golpe leve que recibe en este combate desencadena una serie de reacciones intracerebrales, por lo que el paciente termina con mayor trauma acumulativo, profunda patología, deterioro neurológico y de forma súbita puede caer -en el cuadrilátero si se quiere- horizontal en la lona. Las autoridades, seccional y nacional, están en el deber de informar, con evidencia médica, los detalles del desenlace de Quiñones. Tenemos interrogantes sobre estos últimos días y una adecuada aclaración despejaría muchas dudas.
Hemos anotado en esta fase aguda del boxeo dos condiciones que vale la pena tener presente. Sabemos que en el oficio de sparring no se golpea con toda la fuerza, pero las habilidades técnicas sí se desarrollan. Se calcula la distancia, las destrezas ofensivas y los contragolpes. El otro es enviar antes del tiempo establecido y avalado por médicos el púgil al cuadrilátero y exponerlo a las consecuencias de esta imprudencia irreparable.
Cerca de 40 boxeadores profesionales han muerto en el ring. Que pesar y cuanta tragedia. Se han hecho más estrictos las cuentas de protección y la defensa de los púgiles. Parece que eso no fuese suficiente y sobre todo los mecanismos patológicos que han incubado antes. Si alguien preguntara cual ha sido el púgil de mayor renombre y fama, no dudaría en señalar a Muhammad Ali, nombre social de gran influencia en los medios mundiales. Cuando desarrolló la enfermedad neurodegenerativa, encefalopatía traumática crónica o demencia pugilística, sentimos cada uno de sus golpes recibidos en esa estela de sinsabores que fue su vida. Termina uno cuestionándose los valores de la gloria y el tricolor de la fama: ¿para qué si no vas a poder disfrutarlo?
¡Hay que pensar sobre el boxeo!
Diptongo: vimos desde una finca familiar y en horas de la madrugada la derrota de Caraballo ante Fichingo Harada (1967). Que leyenda deportiva de Colombia quien peleo hasta conseguir patrocinio para uno de nuestros atletas. ¿Valida este gesto la muerte de 40 boxeadores profesionales?
