Coherente con los planteamientos que he puesto a consideración de los caleños y vallecaucanos, ahora más vigentes que nunca a la luz de los recientes hechos bochornosos que han puesto a la capital vallecaucana en la picota pública debido a las dudosas actuaciones de sus dirigentes, reitero mi invitación para que se busque la construcción conjunta de unas candidaturas únicas con miras a los cargos de elección popular en la gobernación del Valle y en la alcaldía de Cali.
De no establecerse con antelación unas conversaciones que permitan buscar acuerdos con este propósito, en los que prevalezca el sentido de unidad, el amor por el terruño por encima de colores partidistas y de diferencias ideológicas, volverán a regir los destinos de nuestra amada patria chica, unas aventuras políticas de dudosa reputación, aupadas por oscuras motivaciones orientadas a saquear el patrimonio público de caleños y vallecaucanos.
Mi idea es muy concreta: si a 3 meses de las elecciones del 2023 todavía no hay un aspirante único, es necesario que en ese instante se defina, entre quienes se encuentren en campaña, un consenso para que se contrate una encuesta con una firma de probada transparencia y que el ganador de la misma, sea rodeado por los demás.
Así se sumarán los esfuerzos en pro de gobernantes realmente comprometidos con el progreso regional y local, los cuales en bloque, podrán contrarrestar a otros candidatos respaldados por personajes con una agenda personal, empezando por el ‘Nuevo Gamonal’.
Los beneficios de esta iniciativa están a la vista. Por una parte, se fortalece la salud de la democracia porque propicia la participación de la comunidad en sus diferentes estamentos, pues los convoca a trabajar unidos en torno a decisiones que repercutirán en su calidad de vida como ciudadanos.
Además, como ya existe el antecedente de este gran encuentro, habrá entonces un camino recorrido para lograr que se escuchen las múltiples voces de la sociedad a fin de que se unifiquen criterios y se determinen sus necesidades prioritarias en aras de elaborar el plan de desarrollo que guiará a los mandatarios seccional y municipal.
Y por si fuera poco, como de estos acercamientos saldrán compromisos entre los participantes, se podrá llevar a la práctica el voto programático, uno de los mecanismos de participación contemplados en la ley que fue de mi autoría mientras estuve en el Senado de la República. Esta coyuntura es la oportuna para que el constituyente primario exija la revocatoria del mandato de quienes no cumplan con las obligaciones pactadas.
Estoy seguro de que esta época funesta pasará, eso sí, con el concurso comprometido de todos aquellos a quienes les duele el estado de postración en que han dejado a esta pujante capital, la cual solo volverá al sitial que le corresponde con un diálogo permanente y productivo con las esferas departamental y nacional. Es un momento crítico en el que debe primar la unión y la generosidad de espíritu por sobre todas las cosas.
