El fanatismo político se convirtió en un trastorno que puede afectar la salud mental. A esta conclusión llegaron expertos del Colegio Colombiano de Psicólogos, Colpsic, que afirman qué el fanatismo no está clasificado como enfermedad pero sí es un trastorno en extremo peligroso.
La historia de Colombia da cuenta sobre hechos de ingrata recordación protagonizados por fanáticos. Se evoca la muerte violenta del general Rafael Uribe Uribe asesinado a hachazos por dos fanáticos. Se recuerda los crímenes de los líderes Gaitán y Galán quienes fueron víctimas de fanáticos cuando hacían tránsito para la presidencia de la República, al igual que aún se investigan las muertes de cientos de dirigentes políticos asesinados por fanáticos.
El fanatico político se descubre por la inseguridad que muestra, la cual está unida a la intolerancia.
El Colegio Colombiano de Psicólogos alerta, a través de sus capítulos, al país y a la dirigencia política a efectos de que se oriente sobre la importancia de preservar la armonía con motivo de los comicios electorales del próximo 19 de junio, en los que se elegirá al próximo presidente de la República para el periodo 2022-2026.
En psicología se ubica a los fanáticos en grupos de personas inseguras que buscan compensar complejos de inferioridad y son capaces de utilizar la fuerza bruta, el chantaje, la mentira y la calumnia. Además hablan siempre sin pruebas.
Aunque el fanático no está clasificado como un enfermo mental, sí está asociado con trastornos de personalidad que pueden ser graves cuando no se le aceptan sus creencias o su ideología. Entre los tipos de fanatismo figuran el religioso, el deportivo y el político.
La reurociencia establece que el fanático siente una pasión que empieza como un hecho saludable y concluye en una obsesión descontrolada.
